Razones para elegir una casa de madera

Pueden ser muchos los argumentos que nos ayuden a decidirnos por una casa de madera. Por supuesto no todos tenemos las mismas prioridades. Es curioso comprobar como personas de diferente nivel cultural y social esgrimen diferentes razones a favor para justificar su elección, que al final es la misma: la satisfacción de vivir en una casa de madera.

Entre las más frecuentes, e incluso tópicas, podemos destacar las siguientes:

·                          ECOLOGÍA. Hay que pensar en una vivienda no sólo beneficiosa para el medio ambiente sino también saludable para la persona. La madera es el único material que respira con la persona. La casa de madera es sana y libre de causantes alérgicos.

 

·                          RESISTENCIA. La casa de madera es una edificación que dura siglos. Merced a ello, gran cantidad de inmuebles erigidos hace muchísimo tiempo hasta ahora se conservan incólumes bajo su respectivo techo.

 

·                          AISLAMIENTO. Normalmente, e independientemente del sistema empleado, una casa de madera destaca principalmente por su alta efectividad en este punto. No solo tenemos que resaltar el aislamiento térmico, sino también el acústico y (posiblemente lo más importante) el comportamiento ante distintos niveles de humedad, consiguiendo lo que se llama una “casa seca” o lo que es lo mismo: una casa confortable.

 

·                          RAPIDEZ. De todos es sabido el corto ciclo de obra necesario para construir una casa de madera. Muchas veces esta rapidez se relaciona, equivocadamente, con una falta de calidad. Tendríamos que considerar de la misma forma otros procesos industriales como la fabricación de coches, aparatos electrónicos, etc. Lo único que se consigue en procesos largos de construcción es “perder el tiempo”. La preindustrialización de una gran parte de los elementos y estructuras presentes en una casa de madera, consigue que la construcción de la misma se desarrolle con mayores garantías de eficacia que con otros sistemas.

 

·                          FIABILIDAD. Debido al comportamiento “solidario” de este tipo de estructuras, no suelen presentarse problemas de cimentación  que puedan dan lugar a grietas o movimientos no deseados. Prueba de ello son  las recomendaciones oficiales para utilizar estos sistemas en áreas donde los movimientos sísmicos son abundantes. Por otra parte, y pese a la creencia habitual, la madera presenta el  comportamiento más noble y predecible ante el fuego de entre todos los materiales de construcción. Si, por supuesto que arde, pero la forma en que lo hace aporta seguridad a los habitantes de una casa de madera.

 

·                          ECONOMIA. Se dice que una cosa es más económica que otra cuando se puede conseguir lo mismo por un importe inferior. Bajo esta premisa se puede afirmar que una casa de madera es económica. Si intentáramos conseguir, en construcción convencional, los mismos niveles de aislamiento, porcentajes de m2 útiles sobre m2 construidos, niveles de confort y acabados, etc. que son habituales en una casa de madera, indudablemente estaríamos pagando más. Solamente como orientación, una casa de madera suele costar entre los 550.- € y los 650.- € por m2 lista para habitar.

 

·                          REVALORIZACION. A pesar de que todavía hoy hay quien considera las casas de madera como viviendas de “segundo orden”, cada vez se concede mas importancia (y por lo tanto se valora) a las aportaciones al confort que hacen este tipo de viviendas.

 

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